Los
mitos más comunes respecto a la diabetes
Mito
1: En ocasiones, la diabetes puede ser contagiosa. ¿O cómo
se explica que varios miembros de una misma familia la padezcan?
A pesar de que no se conoce con exactitud su causa, la diabetes no es
contagiosa, como un resfrío o una gripe. El hecho de que varios
miembros de una familia sufran de diabetes obedece a mecanismos genéticos
(o hereditarios), no a un mecanismo de contagio.
Mito
2: Los diabéticos no pueden consumir golosinas ni chocolates.
Si golosinas y chocolates son consumidos como un "extra" en
el contexto de una dieta saludable, equilibrada y acompañada
por ejercicio físico, no resultan alimentos prohibidos. El problema
surge si se emplean en reemplazo de una comida o una colación.
Esto es algo importante a tener en cuenta, porque puede llevar a limitaciones
importantes y alteraciones en la calidad de vida, sobre todo en grupos
de edades en los cuales las golosinas forman parte de su universo, como
es el caso de la infancia.
Mito
3: Consumir mucho azúcar o dulces puede desencadenar diabetes.
No, aun personas que no consumen dulces pueden desarrollar diabetes,
porque se trata de una enfermedad en la que se asocian factores genéticos
y factores de estilo de vida. Dentro del estilo de vida la alimentación
es importante, pero no exclusivamente por el consumo o no de azúcar.
Si existe un consumo excesivo de calorías que lleve a la obesidad,
el riesgo de diabetes es mayor; otro tanto sucede con la falta de ejercicio
físico.
Mito
4: Los diabéticos deben consumir alimentos especiales.
En la actualidad, no se habla más de "alimentos para diabéticos".
En efecto, actualmente se considera que la alimentación del diabético
debe ser equilibrada (baja en grasas, con amplio surtido de verduras
y frutas, con lácteos descremados, y controlada en sal).
Recurrir
a alimentos que llevan el rótulo de "para diabéticos"
conduce a un gasto superior y a la falsa creencia que como son para
diabéticos pueden ser consumidos sin límites, lo cual
no es cierto y hasta puede ser contraproducente.
Mito
5: Los diabéticos deben evitar las 3 P: pan, pastas y papas.
Si bien estos alimentos deben ser consumidos en cantidades controladas,
es decir, medidas en el tamaño y número de porciones diarias,
pueden formar parte de la alimentación cotidiana. De este modo,
se las puede incluir tanto en las comidas principales como en colaciones.
Mito
6: Los diabéticos son más propensos a padecer resfríos
y otras enfermedades infecciosas.
No, el solo hecho de ser diabético no lo predispone a ninguna
enfermedad infecciosa. No obstante, es deseable tomar los mayores recaudos
para prevenirlas porque cuando sobreviene acarrean un desequilibrio
glucémico, muchas veces importante. Por eso los diabéticos
se encuentran en el grupo de personas a las que se recomienda seguir
con los esquemas de vacunación antigripal y las restantes estipuladas
según la edad del paciente
Mito
7: La insulina puede provocar hipertensión arterial y aterosclerosis.
Este mito surge del hecho de que muchos diabéticos tipo 2, a
poco de comenzar con el empleo de insulinoterapia, pueden experimentar
afecciones o manifestaciones de enfermedades cardiovasculares. En realidad
se trata de pacientes con diabetes de larga data en los cuales el páncreas
ha dejado de ser eficiente en la secreción de insulina. En estos
casos, los padecimientos cardiovasculares son expresión de una
complicación crónica de la diabetes y no el efecto en
sí de la utilización de insulina.
Mito
8: Las frutas son alimentos saludables, por lo tanto pueden ser ingeridas
a voluntad, salvo la banana, que está prohibida.
En este tipo de afirmación se encierran en realidad 2 mitos:
la posibilidad del consumo indiscriminado de frutas y el impedimento
de consumir banana. Es cierto que las frutas son alimentos saludables
por su contenido de vitaminas, minerales, y fibra, pero también
contienen hidratos de carbono y no están exentas de calorías.
Por lo tanto, pueden consumirse en todas sus variedades, pero siempre
en cantidades controladas, estipuladas por su nutricionista.
Con respecto a la banana, no debe ser "demonizada"; puede
consumirse pero con discreción.
Mito
9: La insulina no puede ser utilizada en personas que tienen tendencia
a engordar porque provoca incremento del peso corporal.
Si bien la utilización de insulina puede traer aparejado una
eventual ganancia de peso, los 2 más recientes, amplios y prestigiosos
estudios estadounidense y británico coinciden en afirmar que
los beneficios del empleo de este reemplazo hormonal superan los de
los riesgos de obesidad.
Mito
10: Los cambios en el tipo de tratamiento antidiabético tienen
que efectuarse sólo cuando las cifras de hemoglobina glucosilada
superan el 8%.
No, cuanto mejor sea el control glucémico menores son los riesgos
de desarrollar complicaciones, tanto agudas como crónicas. De
este modo se ha establecido como límite aceptable para la hemoglobina
los valores de 7% o aún mejor, menos de 7%. Recordemos que el
valor máximo normal es del 6% y que cuanto más se acerque
un diabético a estos valores mejor será su situación,
tanto presente como futura. No obstante, no hay que perder de vista
la posibilidad de desarrollar eventuales hipoglucemias, sobre todo en
el caso de los diabéticos tipo 1. Ajústese las indicaciones
médicas para evitar esta contingencia.
Como puede apreciarse, circulan versiones equivocadas que pueden llevar
al retraso en la consulta o a la adopción de recursos equivocados
para nivelar la enfermedad. No deje de comentar con su médico
todo lo que ha leído, o escuchado, de modo de establecer la veracidad
de estos dichos y la posibilidad de adecuarlos a su caso en particular.